Al parecer, un sonido a grabadora antigua suena de la nada:
-Suenas patético, no sigas.
- Como iba a saber que el olor permanecería tanto tiempo bajo las mantas
-No seas bobo
-Lo digo en serio, no he querido ponerme el suéter, huele a ti.
Los personajes de plastilina que le hablaban al corazón de mi oído solo defendían más mi locura.
-No se como ha llegado todo a este punto Alicia, pero tengo el presentimiento de hablar con una pared.
-...(silencio)
-¡Hablame de una vez!
(Solo una respiración fuerte resonaba sobre la voz femenina.)
-Supongo que este es el secreto de el porqué el estúpido de allá arriba te encierra aquí conmigo.
-Eres tú el que no me deja dormir, no le culpes a él.
-Hoy vuelvo a tener esa extraña sensación.
-¿Qué pasa?
-Vuelvo a sentirte y vuelvo a echarte de menos.
-Bueno no te preocupes abrazame y mañana será otro día
-Vaga
-Anda Memo duermete.
Las dos personas me hacen tener un dolor de cabeza enorme, sobre la sien una presión que evoca felicidad invade mis labios.
El Chamán estaba en lo cierto, no le creía cuando me prometió mantener dos vidas ajenas en mi cerebro, pero sin duda estaba ocurriendo. Un limbo, una realidad no tan paralela en la que Yo sería dos personas con vidas y pensamientos contradictorios, pero que no olvidan un deseo mutuo e imparable.
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